Apoyan médicos a su colega de Oaxaca

Médicos neolaredenses manifiestan su rechazo al dictamen de la fiscalía del estado de Oaxaca al acusar de homicidio doloso a su colega Luis Alberto Pérez Méndez, ortopedista pediatra, por el fallecimiento de un menor que tuvo complicaciones con una anestesia y exigen no ser tratados como criminales.

“Estudiamos para ayudar y salvar vidas, no para matar”, aclararon los médicos.

El apoyo de los galenos a favor de su joven colega no se ha hecho esperar: A nivel nacional se han movilizado con marchas pacíficas e incluso a través de las redes sociales llaman a un paro nacional este viernes.

“En ningún momento creo que los médicos lo hagan con dolo, pues lo más importante para uno es salvaguardar la vida de los pacientes”, expresó el doctor Gregorio Jesús Ortegón Martínez, del Módulo de Salud y de urgencias de la Clínica de Especialidades.

Señaló que aquí lo importante es estabilizar al paciente, no hacerlo es también poner en riesgo su vida.

Ante este hecho sin precedente, los miembros de la Sociedad de Traumatología y Ortopedia de Nuevo Laredo, AC, manifestaron su apoyo a Pérez Méndez y repudio al dictamen del fiscal oaxaqueño.

Los integrantes del organismo manifestaron no aceptar el trato como criminal a un médico, ya que jamás pasa por sus mentes el querer hacer daño a paciente alguno. Por lo tanto, exigen que su compañero sea tratado con el debido respeto y dignidad y que el evento en cuestión sea investigado conforme a derecho.

CONFLICTO

Ante estos hechos el Luis Alberto, emitió una carta desde la cárcel: “Con motivo de mi detención injusta en el estado de Oaxaca, me permití escribir la siguiente reflexión; espero que me ayuden a compartirla para crear consciencia de la grave situación que vivimos los médicos de nuestro país.

“Cuando tenía 18 años abandoné mi hogar para siempre, no sabía que no volvería a aquella cama jamás, no escucharía de nuevo al cenzontle posado en el árbol de guanábana y dejaría atrás todo mi pasado.

“Presenté el examen para la carrera de medicina y quedé en una cosa que se llamaba preuniversitario, durante el cual tenías que competir contra otras trescientas personas para pelear por uno de los 80 lugares privilegiados que entrarían a la carrera.

“Gané un lugar. Triunfé. Entré al primer módulo de la carrera. Mis padres viajaron a la capital a verme, creo que más felices que yo; como si fuera poco, en otro esfuerzo, me compraron los mejores zapatos blancos, los mejores pantalones blancos, las Filipinas y hasta los mejores calzones blancos.

“A mis 30 años de vida terminé mi preparación, soy un recién graduado desempleado. Pero me queman las manos, mi cerebro está listo, quiero salir y curar a todo el mundo, quiero salvarles la vida a todos, quiero compartir mis esfuerzos por las personas, quiero ser el mejor doctor del mundo.

“Me considero una persona sumamente sensible, siento que me muero cuando cada paciente está aún en proceso de recuperación, porque yo soy su cuidador. Mi mayor deseo es que todos mis pacientes se vayan bien, que me sonrían y eso al final del día, que aún sigue siendo extenuante, es lo que me da fuerzas. ….

“Hoy dicen que maté a propósito a uno de mis pacientes, que lo maté con dolo. Me acuerdo muy bien de él, todos los días le pienso, me dolió en el alma, ya me sentía triste; ahora con esto me siento más.

“No entiendo nada de nada de leyes, no sé qué hacer, lo único que sé hacer es ser médico. No entiendo nada. Van a meter a la cárcel al niño de 18 años que fui, a toda mi historia.

“Los familiares dicen que me iré al infierno, no es cierto, este es mi infierno y el infierno ya lo conozco muy bien. Mi querido Dios, la sociedad me quiere crucificar, ¿por qué me has abandonado? Yo sólo deseaba ser el mejor doctor del mundo”.- Luis Alberto Pérez Méndez Médico Ortopedista Pediatra.

Fuente: El Mañana

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